La CGT ratificó la marcha del martes contra el gobierno pero descartó el paro

La CGT ratificó hoy la marcha del próximo martes a la Plaza de Mayo contra las políticas económicas del Gobierno, a pesar del reclamo de algunos sectores internos para que se suspendiera la convocatoria tras el resultado de las PASO.

Así lo definió en la reunión de su Consejo Directivo, que se realizó en la sede de Azopardo al 800, donde hubo un duro debate ya que dirigentes de “los gordos” y “los independientes”, que contienen a los gremios de mayor cantidad de afiliados, planteaban dar de baja la protesta tras los comicios del domingo, en los que Cambiemos tuvo un importante respaldo en todo el país.

“Los temas nuestros no se resuelven con el momento electoral, los ciudadanos no sólo valen a la hora de los votos. Nuestros problemas siguen presentes y seguirán después de (las elecciones de) octubre”, sostuvo el miembro del triunvirato que lidera la central obrera Juan Carlos Schmid, al justificar la movilización.

Su colega Héctor Daer planteó que la agenda de reclamos de la CGT “es previa a las PASO y se seguirá sosteniendo”, mientras que que relativizó que el Gobierno de Mauricio Macri haya tenido un espaldarazo en los recientes comicios por parte de los votantes: “El 65% fue un voto opositor a determinadas políticas de ajustes”, evaluó.

Al respecto, el referente del gremio de Sanidad agregó que el domingo hubo un voto “atomizado, por sector social”, al dar a entender que la mayoría de los trabajadores que la central obrera representa no se habrían inclinado por Cambiemos, al tiempo que calificó como un “escándalo” el escrutinio provisorio de la provincia de Buenos Aires que llegó hasta el 96% y que impidió “tener en claro quien ganó las elecciones” en ese distrito.

A su turno, el restante miembro de la conducción tripartita, Carlos Acuña, afirmó: “Por más espaldarazo que tenga el Gobierno, si no hay respuestas para los trabajadores y para la industria todo cae en un saco roto”.

Por otra parte, quedó ratificada también la reunión del Comité Central Confederal de la CGT, que tiene fecha para después del 20 de septiembre, y recién ahí se definirá cómo continuará el plan de protestas, con lo cual quedó descartado que se vaya a convocar a un paro general durante la marcha del martes, como había trascendido antes de las PASO.

Schmid adelantó que este jueves conversarán con las dos CTA y organizaciones sociales que -estimó- “seguramente” se sumarán a la marcha del próximo martes a Plaza de Mayo, que se realizará a las 15:00 e incluirá un acto con oradores, que aún no fueron determinados.

A su vez, descartó que en esa jornada pueda haber disturbios como sucedió en la movilización de abril pasado, cuando los dirigentes de la conducción de la CGT se bajaron del escenario en medio de empujones y de insultos en reclamo para que fijaran la fecha de un paro.

La reunión se llevó a cabo en medio de una dura interna entre dirigentes “dialoguistas” y los que quieren confrontar con la Casa Rosada, e incluso había versiones de que podría producirse una fractura entre esos dos sectores, pero la imagen de los tres miembros del triunvirato anunciando que la marcha seguía en pie ahuyentó, al menos por ahora, ese fantasma.

No obstante, trascendió que durante la reunión hubo agrios cruces entre Pablo Moyano y los “gordos”, mientras que un dirigente, al retirarse de la sede de Azopardo, calificó como “picante” a la cumbre.

“Todos sabemos que hay distintos sectores dentro de esta central, pero pudimos establecer una síntesis”, destacó Schmid respecto al consenso para finalmente ratificar la marcha, mientras que Daer salió a rechazar las versiones de fractura: “La ruptura nunca estuvo en la cabeza de alguien”.

Los sectores más reacios a mantener la movilización eran los “gordos” (Comercio, Sanidad), “independientes” (UOCRA, UPCN y Obras Sanitarias), los metalúrgicos de la UOM y los gremios recientemente retornados a la central del MASA (Peones de Taxis, Unión Ferroviaria, Luz y Fuerza).

Por el contrario, el moyanismo fue el sector que más reclamó hacer la movilización, con Camioneros a la cabeza, mientras que esta postura era avalada por la Corriente Federal, encabezada por los Bancarios y otros gremios cegetistas afines al kirchnerismo.

En el caso del moyanismo, su postura dura no se explica por una cercanía a la expresidenta, con quien rompieron en 2011 y nunca recompusieron la relación, sino que es atribuida a un presunto posicionamiento interno de cara a una importante discusión que se avecina: el reemplazo del triunvirato por una conducción de un secretario general.

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