Se presentó “Volver a la calle”, una revista sobre la realidad penitenciaria del país

El sábado se presentó en el Centro Unido de Tandil de La Plata “Volver a la calle”, el último número de la revista sobre cárceles Atrapamuros, con el objetivo de poner en discusión las realidades que se viven en los penales del país. La presentación contó con la participación de cooperativas de liberados/as y referentes de derechos humanos.

“La revista de Atrapamuros sale año a año y lo que buscamos es poner en debate las realidades que se dan en las Unidades Penitenciarias”, dijo Sofía Vodanovich, integrante de Atrapamuros. “Este año decidimos nombrarla “Volver a la calle” para poner en discusión qué pasa cuando los compañeros y compañeras salen en libertad, con qué obstáculos se enfrentan”.

Luis “Araña” Magallanes, presidente de la cooperativa Los Topos de Caseros, que hoy le da trabajo a más de 35 personas con antecedentes penales, contó que la experiencia surgió “por necesidad”: “nadie nos quería dar trabajo por los antecedentes, entonces decidimos generar nuestro propio laburo”. También dijo que “de todos los organismos existentes, ninguno cumple una función verdadera de acompañamiento para que la persona se reintegre en la sociedad con trabajo, tener la misma oportunidad que tiene cualquiera”.

“Los barrios populares estamos atravesados por la cárcel, quien no estuvo preso tiene un familiar”, dijo Magallanes. “La tarea que tenemos que hacer nunca se hizo, creo que de Alfonsín hasta ahora el trabajo del post encierro no estaba creado, planificado, es un trabajo de cero y como todo lo que se hace de cero se necesitan muchas manos”.

“Cuando una quiere hacer las cosas bien hay muchas trabas, no es nada fácil, siendo mujer es peor”, dijo Paulina González, integrante de la cooperativa de reciclaje “Las Topas” que hoy le da trabajo a 16 mujeres con antecedentes en Tres de Febrero. Por otra parte, Indiana Reyes, quien salió en libertad de la Unidad 51 de Magdalena hace menos de tres meses, se refirió a la ruptura del acceso a la educación cuando se sale en libertad. “Es muy difícil estudiar, sobre todo para una mujer, porque el sistema te castiga doblemente. Los hombres pueden tener pabellones universitarios, las mujeres no. Los hombres tienen centros de estudiantes hace muchos años, las mujeres lo pudimos hacer en el 2015 recién, en la Unidad 8 de La Plata”.

“Salí y no tenía casa, no tenía trabajo, no tenía ni siquiera mis cosas. Me encontré con una realidad totalmente diferente a la que yo pensaba”, dijo Indiana. “No nos tenemos que dejar quebrar, detrás de cada persona que está ahí adentro hay un germen de lucha, y si nosotras nos entregamos le damos lugar al enemigo. Cuando alguien hace algo individual no sirve, menos en esos lugares de encierro donde es necesaria la solidaridad y un proyecto, la salida siempre es colectiva”. “Resignificando el dolor nosotros podemos construir, y construyendo salimos adelante”, agregó.

Por último, Juana Saraví Tammone, integrante del colectivo editorial de la revista Atrapamuros, comentó que al momento de pensar el título de revista “una de las opciones era “Volver a casa”, y después pensábamos que muchas compañeras no tienen una casa a la cual volver, esa es una de las grandes problemáticas: no tener casa, no tener trabajo, la indiferencia total del Estado”.

“Entendemos que el post encierro no tiene nada que ver con la reinserción o resocialización, no se trata de adaptarse como si fuera un problema patológico, un problema de hábitos”, dijo Saraví Tammone. “Vemos el número de reincidencia y es la prueba de que la cárcel no funciona. Salís y volvés a entrar porque el delito es una salida, porque tenés hijos e hijas a tu cargo, tenés que darles de comer, tenés que reinsertarte en el barrio, donde las condiciones son iguales o peores porque el encierro te hizo romper un montón de lazos, de sueños, de proyectos”.

Además, se refirió a la apuesta comunicacional de los medios alternativos en la actualidad: “no decimos que no se habla de la cárcel. Sí se habla de la cárcel, el problema es qué se dice y quiénes lo dicen, por eso damos la batalla para disputar los sentidos comunes en torno a la cárcel, que son fogoneados por los medios hegemónicos de comunicación con sus intereses económicos”.

El cierre de la presentación estuvo a cargo de la banda de cumbia “Agua sucia y los mareados”, que expresó su “solidaridad con una causa tan importante” que forma parte de la realidad de los barrios humildes.

 

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